viernes, 20 de abril de 2018

Cuervo (Corax) Primer Grado de la Iniciación en los Misterios de Mitra


Desde "La Memoria de Calíope" queremos compartir con todos vosotros este video dedicado al simbolismo del Primer grado de la Iniciación mitraica. Seguimos así con el estudio de la Tradición de Mitra, cuyos símbolos, ritos y mitos revelan las ideas fundamentales de la Cosmogonía Perenne, tan viva hoy como lo ha estado siempre. La Iniciación transmite una influencia espiritual con el fin de "despertar" nuestra conciencia a la realidad de lo sagrado. Nada más, y nada menos.





miércoles, 21 de marzo de 2018

EPISODIOS DE LA HISTORIA ARQUETÍPICA. Armenia, un "Pilar del Mundo"


El pueblo armenio ha sabido conservar la memoria de todas sus herencias tradicionales, que son muchas y muy ricas en sus expresiones culturales. Aunque su origen se pierde en la noche de los tiempos, la historia armenia propiamente dicha comienza a contarse desde que allá por el siglo V a.C. los persas mazdeos o zoroastrianos conquistan casi todo el Oriente Próximo y establecen unas dinastías (los partos, los sasánidas, los arsácidas, etc.) que poco a poco se verán influenciadas por el helenismo alejandrino y ptolemaico, o sea por la cultura y la filosofía clásicas, y posteriormente por Roma, culminando con la llegada del Cristianismo. 

Artaxes I

Esta “peculiaridad” histórica, no desligada de su situación geográfica, hizo posible que Armenia, que en aquellos primeros siglos abarcaba un territorio mucho más amplio que el actual, cumpliera una función de “puente” entre ambos mundos, el Oriente persa y el Occidente romano. Esto explicaría, por ejemplo, que fuera en uno de los territorios armenios, concretamente en Cilicia, donde los romanos entraron por primera vez en contacto con los misterios de Mitra, de origen persa precisamente, y que tan importantes serían para el desarrollo de la civilización romana en la época del Imperio.

El Cristianismo se consolidó en Armenia gracias a ese pontífice constructor que fue Gregorio el Iluminador, apelativo muy significativo pues nos habla del papel teúrgico de este sabio, descendiente de la nobleza armenia, y del que se dice recorría el país con una escuadra en su mano, ligando su apostolado al arte de la arquitectura y la construcción. Durante su martirio, el Iluminador invocaba a Dios bajo el nombre de Gran Arquitecto del Cielo y de la Tierra.

Estamos a principios del siglo IV d.C. que es cuando Armenia se convierte en el primer país en adoptar el Cristianismo como religión del Estado. Conviene recordar además que Armenia tuvo también vinculaciones con los judíos ashkenazi, cuyo nombre procede de Ashkena, la esposa del rey armenio Tiridates III, que precisamente vivieron en tiempos de Gregorio el Iluminador. En definitiva, todas esas civilizaciones y corrientes culturales se fueron integrando en perfecta armonía en torno al tronco milenario de raíz indoeuropea del pueblo armenio, conformando finalmente su identidad y sur ser, como lo indica el escudo heráldico de la nación y del que más adelante hablaremos.

Cuando el Cristianismo penetró en Armenia hace 2000 años, este fue aceptándose como una conquista que ocurría silenciosamente en el ámbito privado de la conciencia, algo que era propio del Cristianismo de los orígenes, que fue penetrando poco a poco pero de forma constante por todas partes debido sobre todo a la profunda huella dejada por los discípulos de Cristo, dos de los cuales, Judas Tadeo y Bartolomé, fueron los fundadores de la Iglesia Apostólica de Armenia, integrada dentro de la doctrina del monofisismo (dos naturaleza de Cristo en una, la divina absorbiendo a la humana), y existente hasta hoy. Esa evangelización no supuso, sin embargo, ruptura alguna con el legado cultural anterior, sino que la esencia de ese legado fue absorbida y asimilada por el Cristianismo, que como decimos todavía conservaba su carácter iniciático y esotérico. Sin duda fue la pervivencia del esoterismo cristiano directamente emanado de la enseñanza de Cristo, del Rey del Mundo, y las interpretaciones de sus discípulos, lo que permitió que dicha ruptura no se produjera.

Como decimos, las raíces de Armenia son muy antiguas, incluso míticas, de lo que participa también su geografía, integrada en la cordillera del Cáucaso, tierra de reminiscencias y evocaciones de hazañas llevadas a cabo por los grandes héroes y dioses del mundo helénico. Allí está también el monte Ararat, indisolublemente unido al pueblo armenio desde los tiempos más remotos, y en cuya cima el Arca de Noé encontró morada tras el Diluvio. Convergen así en la identidad armenia la tradición arcaica griega y la tradición bíblica, e incluso antediluviana, a la que se une el componente mesopotámico, pues el nombre de Armenia también deriva del rey Arame, vinculado con los pueblos que descendían de los antiguos sumerios y acadios. La tierra de Arame dio nombre a Ermenen, armenios. De esta tierra decía el faraón Tutmosis III que en ella: "el cielo descansa sobre sus cuatro pilares".

Pero centrándonos en la línea genealógica del ancestro legendario de los armenios encontramos a un descendiente de Noé, Haik, o Hai, por eso Armenia fue llamada durante un tiempo Haiastán, la “Tierra de Hai”. Este era hijo de Torgam, hijo de Gomer, a su vez hijo de Jafet, y este finalmente de Noé, el patriarca que es un puente entre dos ciclos de la humanidad. Significativamente, en el centro del escudo heráldico de Armenia figura el monte Ararat coronado por el Arca noaquita. 



Escudo de Armas de Armenia

Rodeando la parte central del escudo aparecen los símbolos de las cuatro principales dinastías armenias que reinaron desde el siglo II a.C. hasta la Edad Media: la Artáxida, la Arshakuni, la Bagrátida y la Rubénida. Los animales con que están representadas son el águila y el león, símbolos eminentemente solares, de la realeza y del poder espiritual, reunidos ambos en la naturaleza de Cristo. 

El águila también está representada dos veces, como águila bicéfala, y como dos águilas que se miran frente a frente, teniendo en medio de ellas la estrella que simboliza al Sol espiritual. Estas dos águilas aparecen en el estandarte de la dinastía Artáxida, cuando Armenia toma contacto con la cultura helenística. 


Estandarte de la dinastía Artáxides

El león que porta la cruz cristiana aparece en una actitud que recuerda al León de Judá, un símbolo del “Rey de Reyes”, descendiente de la Casa de David, y por tanto de Cristo. Es sabido que en el esoterismo cristiano el León de Judá, como Sol de Justicia, cumplirá un papel importante en el fin de ciclo. 

"Entonces uno de los ancianos me dijo: No llores, porque el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos." (Apocalipsis 5, 5).


Dinastía Bagrátida o Bagratoni

II
La relación de Armenia con el cristianismo se remonta a los tiempos mismos de Jesús, como indican ciertas leyendas, algunas de ellas recogidas por el historiador Eusebio de Cesárea. Estas hablan del rey Abgaro de Edesa y su correspondencia epistolar con Cristo, hecho singular que hay que leer en clave simbólica, pues esto nos demuestra la existencia en ese tiempo de comunidades cristianas que conservaban todavía su vertiente esotérica e iniciática, o sea el mensaje más interno y metafísico de la doctrina cristiana. El rey armenio recalca en su epístola el poder sanador de la palabra del Salvador, capaz de hacer ver a los ciegos, de oír a los sordos y revivir a los muertos, a aquellos que están en las tinieblas y desprecian el Conocimiento en su ignorancia. Asimismo el rey le solicita que vaya a vivir con él a su ciudad, o sea que se haga presente en su reino terrestre la influencia de la doctrina celeste, simbólicamente representada por el corazón de Cristo. Entre otras cosas, este último le contesta al rey Abgaro:

Y vuestra ciudad será bendecida por siempre, y el enemigo nunca prevalecerá sobre ella”.

Estas palabras predicen sin duda la permanencia de la Armenia cristiana en el tiempo, pero en ellas también subyace algo más sutil: que el grado máximo de identificación de Armenia con esta tradición es lo que ha impedido que sobre ella “prevalezca el enemigo”, el Adversario, el que quiere borrar de la memoria de la humanidad su linaje espiritual. Armenia es un “Pilar del mundo”, un eje, que está por todas partes presente gracias a una arquitectura donde predomina la verticalidad y las formas esféricas y triangulares, que se asientan sobre estructuras cuadradas perfectamente delineadas para dar la impronta de firmeza y solidez a todo el conjunto.


Iglesia armenia



Khachkar. Cruz de piedra armenia

Anteriormente mencionamos a Gregorio el Iluminador como un ejemplo de los arquitectos y constructores armenios, herederos también de los arquitectos persas y orientales que concebían el arte de construir inseparable de una transmisión espiritual. Como en tantas otras cosas los arquitectos armenios de la Edad Media también fueron en esto los intermediarios a través de los cuales una cierta concepción del Arte Real sustentada en una “metafísica de la luz” pasó a Occidente a través de las Órdenes de caballería vinculadas con las corporaciones y guildas de masones de toda Europa, los cuales trabajaban junto a los alquimistas, magos y hermetistas. 


Águila bicéfala. Arte armenio

Las relaciones no simplemente comerciales o guerreras, sino en el orden de las ideas metafísicas y cosmogónicas entre el Occidente y el Oriente medieval es un tema muy interesante para el conocimiento de la Historia arquetípica, y que quizá algún día abordemos en estas Notas, que pretenden rescatar esa memoria como una forma de la realización interior.

En la geografía sutil del Cristianismo, Armenia fue y sigue siendo un centro espiritual que mantiene vivo su mensaje original, prístino en su pureza, e insobornable a las tentaciones disolventes de este tiempo que nos ha tocado vivir. El hecho de que Armenia adoptara el Cristianismo como religión oficial antes de que lo hiciera el emperador romano Constantino, es un “detalle” que no ha de pasar inadvertido. Hay en esto un aspecto fundacional, en el sentido de que Armenia es la “primera piedra” donde comenzó a tomar forma una civilización que, como la cristiana, o mejor judeo-cristiana, recogería la herencia de Roma y de la Antigüedad Clásica para acabar generando a Europa, una entidad que en definitiva fue concebida para perpetuar dicha herencia, que no es otra que la memoria y el espíritu tradicional de Occidente.

La figura del Arca de Noé en el centro del escudo armenio cobra así otra dimensión relacionada precisamente con la conservación de ese espíritu, si bien el carácter universal del simbolismo del Arca hace de ella el receptáculo no de unas formas tradicionales determinadas, ya sean estas occidentales u orientales, sino de la Sabiduría que nutre a todas ellas, y que en los momentos de transición cíclica se “oculta” en el Arca, es decir en el Corazón del mundo, donde una nueva y “original” humanidad será alumbrada. Francisco Ariza La Memoria de Calíope


El Monte Ararat

martes, 6 de marzo de 2018

Italia, Roma y Mercurio


En este bello grabado de Cesare de Ripa, Italia y Roma están representadas por dos jóvenes doncellas; la de la izquierda sostiene entre sus brazos el “cuerno de la abundancia”, y esto hace de ella además una imagen de Fortuna, deidad fundamental en el imaginario simbólico de los pueblos itálicos. La joven de la derecha sostiene el cetro de mando, en tanto que su pie reposa sobre el orbe, sugiriendo así el destino histórico que le tocó en suerte a Roma como "dominadora del mundo". La presencia de Mercurio se muestra a través del caduceo alado que aparece detrás de la otra doncella. En realidad el caduceo mercurial preside toda la escena.

Recordemos que Mercurio es uno de los dioses originarios de los latinos y otros pueblos antiguos de Italia, siempre cercanos a Grecia y al mundo helénico. Mercurio es un dios que se vincula tanto con la “fecundidad y la riqueza como con las bellas artes, la elocuencia y la disciplina” como aparece escrito en la leyenda que acompaña esta iconografía de Ripa. Mercurio, al igual que el Hermes griego, porta en sí mismo los frutos que nutren el cuerpo y los que nutren el alma.

La disciplina de Roma no fue solo militar y guerrera, sino que ella se propagó por todas las esferas de la vida, incluida la intelectual. Es decir que la energía guerrera de Marte, dios vinculado al nacimiento de Roma, fue “disciplinada” por la energía de Mercurio, incubando en su espíritu una tendencia natural al orden, de ahí la fidelidad al rito y a los símbolos sagrados y ancestrales que Roma siempre mantuvo a lo largo de toda su existencia. No se hubiese construido esa civilización, que culminó con el Imperio, sin la disciplina de la inteligencia mercurial aplicada a todo cuanto conformó su religión, su pensamiento filosófico y sus artes. 

No era extraño el hecho de que muchos generales y militares romanos tuvieran una tendencia natural hacia las artes, la filosofía y la literatura. El caso de Julio César es bien conocido, pero también el de Catón el Viejo -militar y escritor- es bien paradigmático de lo que estamos diciendo. Como lo es el de Escipión Emiliano, el vencedor definitivo de Cartago, que en el siglo II a.C. había creado en Roma uno de los ambientes más refinados y cultos de su tiempo, trayendo de Grecia a filósofos neoplatónicos. Sin ir más lejos el propio Octavio Augusto, el primer emperador, tenía entre sus títulos más importantes el de Mercurius Augustus, remarcándose así la plena identificación de su persona y función con la energía de esta deidad, la cual era transmitida a través de él como intermediario.  Francisco Ariza - La Memoria de Calíope

lunes, 15 de enero de 2018

ESCRIBIR, "FIJAR ESTE PENSAMIENTO"

"Los 'príncipes de este mundo' juegan un plan para desarticular nuestro mundo. 
Nosotros tenemos otro para defenderlo: escribir, fijar este pensamiento 
para proteger las esencias de todo lo invisible". Federico González Frías
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viernes, 5 de enero de 2018

LOS TRES REYES MAGOS. PRESENCIA DE LA TRADICIÓN UNÁNIME

Los Tres Reyes Magos escenificando la unidad de la Tradición Unánime
Los Tres Reyes Magos -que en estos fragmentos de la pintura de Benozzo Gozzoli están representados por el joven Lorenzo de Médicis, Juan VIII Paleólogo, en el centro, y José II Patriarca de Constantinopla- son la memoria viva de la presencia de la Tradición Unánime en el tiempo y en el corazón de los hombres. De ahí su celebración anual con la llegada del Solsticio de Invierno, la Navidad y la Epifanía. Esa presencia signa a los miembros de la Iglesia Secreta, que es polar y universal, “según el orden de Melquisedec” (Hebreos 5, 5-6).

miércoles, 22 de noviembre de 2017

EL MITREO. LA CAVERNA INICIÁTICA


Mitreo

1. En las anteriores ocasiones hemos considerado a Mitra más bien como un dios trascendente, es decir destacando sus aspectos más altos, incluso metafísicos y supracósmicos. En esta ocasión vamos a hablar de Mitra como un dios inmanente, o sea implicado en la lucha interior del hombre por su liberación. Mitra como el guía y compañero de todo aquel que participa en sus misterios, referidos tanto a la cosmogonía como a la teogonía de un dios cuyo nacimiento y actos heroicos y civilizadores son paradigmas a imitar por los iniciados de la cofradía mitraica. La expresión platónica “el camino hacia la Inteligencia es para el alma la liberación de sus cadenas” es perfectamente aplicable al sentido último que tenían las enseñanzas impartidas en dichas cofradías.
2. Queremos hablar en definitiva de la simbólica de los siete grados de la iniciación mitraica, cuya transmisión y recepción se celebraba en el Mitreo, el templo de Mitra. Este evoca la “gruta” en la que nació el dios. El Mitreo es la “caverna iniciática” y un modelo simbólico del cosmos. Su techo abovedado simboliza el cielo y el suelo la tierra. Entre uno y otro está el espacio donde se desarrollan los ritos de la iniciación, o sea la vivencia de la aventura del Conocimiento, de la Gnosis.
3. Casi todos los conocimientos de la doctrina mitraica se transmiten a través de su iconografía, y la que más abunda es precisamente la que hace referencia al Mitreo, a la caverna iniciática”. El filósofo pitagórico Porfirio, conocedor de los misterios de Mitra, en su obra El Antro de las Ninfas, describe dicho antro como una gruta o cueva:
“Por supuesto los antiguos consagraban, con razón, las grutas y las cuevas al universo, ya considerándolo en su conjunto ya en cada una de sus partes…”
Y más adelante afirma Porfirio que los antiguos filósofos y sabios no sólo consideraban


Ninfa en un carmen de Granada
“la gruta como un símbolo del universo sensible, sino que también la concebían como símbolo de todas las potencias invisibles, a causa de la tenebrosidad de las grutas y la arcana substancialidad de esas potencias” (…) “En esto se basaron los pitagóricos y después de ellos, Platón cuando definieron el universo como gruta y cueva (…) “En el libro séptimo de la República se lee: ‘Considera, pues, a los hombres como en subterránea gruta y mansión en forma de cueva con su entrada orientada a la luz y que se extiende a lo largo de toda la caverna” (…).
Esta imagen, continúa Platón, “debe relacionarse con todo lo dicho anteriormente, comparando la región que se manifiesta con la vista a la sede de la prisión, y la luz del fuego que en ella brilla al poder del sol”.

Obra de Rafael 

El Mitreo era esa “mansión en forma de cueva”, orientada también hacia la luz, hacia Oriente. Exactamente igual que los antiguos templos cristianos, o la misma Logia masónica.
4. En el Mitreo están representados en distintos lugares del mismo el zodíaco, los planetas, el sol y la luna, los cuatro vientos y las cuatro estaciones, los animales que asisten a la tauroctonía, una geografía significativa… Allí, en el interior de ese espacio sagrado se recrea ritualmente el nacimiento de Mitra en la “caverna cósmica”, destacándose sus rasgos redentores y liberadores, pero también demiúrgicos, claramente expresados en el sacrificio del toro primordial, pero también a través de su lucha y posterior amistad con Helios, el “Eón Llameante”, de cuya formidable potencia luminosa es investido Mitra.
5. Demiúrgico es asimismo el acto del dios lanzando sus flechas a la roca con el fin de liberar las “aguas fecundantes”, asociadas con la fecundidad y fertilidad de la Luna y por tanto con la del toro, animal cargado también de una fuerza demiúrgica en numerosas culturas.
6. En realidad, las relaciones de Mitra con los demás dioses planetarios y mitológicos, incluidos Atlas, forman parte del relato de su teogonía, anterior a la creación del mundo, que en verdad comienza con el sacrificio del toro.
7. Ciertamente la iconografía de Mitra nos ofrece la secuencia didáctica de su enseñanza cosmogónica e iniciática. Existe una doctrina única, una misma concepción del cosmos, unas imágenes idénticas entre las cofradías mitraicas esparcidas por doquier. Los misterios de Mitra, como los de Deméter, Atis y Cibeles, los de Serapis y Asclepios, formaron parte del fermento gnóstico y filosófico vivido intensamente en todas las provincias del Imperio.
8. Esto propicia la “transferencia” a los misterios de Mitra de origen persa y mazdeo de esos otros misterios herméticos y pitagórico-platónicos de cuño occidental, todo ellos relacionados con las ideas acerca de la estructura del cosmos y del mismo proceso iniciático. El Antro de las Ninfas de Porfirio abunda en esas ideas, que se plasmaron en algunos relieves mitraicos de gran impacto visual.
Tauroctonía y Zodiaco
9. Un ejemplo de esas “transferencias” es el símbolo universalmente conocido de la copa o crátera, que sustituye a veces al toro en el rito de la tauroctonía. Aunque a simple vista no lo parezca, existe una identidad entre la crátera y el toro, pues ella no contiene otra cosa que la sangre misma del animal sacrificado, o sea purificada por el acto ritual de Mitra.
10. Precisamente Porfirio menciona a las cráteras y ánforas de piedra que se encuentran en la gruta de las ninfas, y dice que ellas no contienen agua sino miel, un símbolo relacionado con el fuego purificador y un verdadero “alimento de inmortalidad”. “Alimento de los dioses” llama Porfirio a la miel, que juega un papel importante en grados avanzados de la iniciación mitraica y de los que más adelante hablaremos.
11. Todas las representaciones iconográficas describen en realidad momentos del rito iniciático, que recordemos “dramatiza” la energía del mito al ser vivenciada por el adepto. Y todo esto aparece plasmado en la iconografía, actuando a modo de “ayuda-memoria” que es en realidad la función que tienen todos los símbolos tradicionales.
12. En este sentido, volvemos a reiterar que el símbolo, como el mito y el rito sagrados, se puede interpretar a distintos niveles de lectura, y si en el video dedicado a Mitra Tauróctono nos centramos sobre todo en el aspecto “alquímico”, en esta ocasión estamos destacando su vertiente cosmogónica. La creación del mundo se narra en muchas tradiciones como un sacrificio de la potencia del Dios, aquella parte de sí mismo, por así decir, donde se encuentran todas las posibilidades que darán lugar al mundo manifestado. El toro simbolizaba esa potencia en los misterios de Mitra.
13. La tauroctonía representa en todo su dramatismo esa acción cosmogónica. El mundo es creado a partir de la sangre derramada por el toro primigenio, que es la naturaleza y la vida misma manifestándose en toda su plenitud. Y en ese sacrificio ha de intervenir necesariamente un dios que, como Mitra, es portador de la “llama irradiante” del Espíritu, la cual penetra en el cuerpo del toro, dando nacimiento a todo lo creado.
14. Pero además, la sangre del toro es también la que “salva” y “libera”, ya que ella ha recibido el influjo espiritual del propio dios. Al igual que la miel, la sangre es “fuente de vida” y “brebaje de inmortalidad”. Ambas está vinculadas con el “fuego que no quema” de la alquimia, que es el principio ígneo y espiritual del Intelecto divino que habita en el centro de todo ser, y que la iniciación a los misterios “despierta”.

Altar Mitraico
15. Recordemos que todas estas escenas, con su rica iconografía, suceden dentro del Mitreo, representación del cosmos, a la entrada de la cual hay dos personajes con antorchas en las manos que se encuentran a uno y otro lado de la escena de la tauroctonía. Hablamos de Cautes y Cautopates, los “portadores del fuego” (dadóforos).
16. Son aspectos del propio Mitra, y ya Dionisio Areopagita hablaba en sus Epístolas de un “triple Mitra”, cuyos memoriales eran celebrados por los Magos persas. Estamos ante un símbolo que alude a los misterios del fuego y a la triple naturaleza del mismo: corporal, anímica y espiritual. Este triple Mitra está representado a veces por tres cabezas que salen de las ramas de un árbol.
Triple Mitra, símbolo de las tres formas del Amor del Padre, y el más elevado grado en los Misterios de Mitra.

17. Cautopates señala con su antorcha encendida el solsticio de Verano, mientras que Cautes señala con la suya el solsticio de Invierno. La simbólica de los solsticios, así como la de los equinoccios, se plasma de manera clara en los misterios de Mitra, deidad que no debemos olvidar “nace” el 25 de diciembre, en el solsticio de invierno.
18. Los pitagóricos denominaban al solsticio de verano la “puerta de los hombres” y al solsticio de invierno la “puerta de los dioses”. La tradición hindú también habla de la “puerta de los antepasados” y de la “puerta de los dioses”, y el significado es el mismo.
19. Por la “puerta de los hombres” el alma “desciende” a la “caverna cósmica”, y allí, mediante su iniciación a los misterios, ha de realizar el retorno a la morada celeste y supracósmica atravesando para ello la “puerta de los dioses”. Por la puerta de los hombres el alma entra en la caverna cósmica y “encarna” en un estado determinado de la existencia, mientras que por la puerta de los dioses ella sale del cosmos, de la caverna cósmica, tras haber “disuelto” cualquier “forma”, cualquier estado condicionado, gracias al sutil fuego divino que la acompaña a lo largo de todo su viaje por la caverna, en su descenso y en su ascenso por el eje que une la tierra con el cielo.
Apoteosis de Mitra

20. Cuando en el ritual mitraico se habla de un “persistir de la potencia del alma en una pura pureza” se está aludiendo precisamente al ascenso del alma y a su gradual “transformación” por la atracción de una fuerza divina superior a cualquier cosa. Es la “apoteosis de Mitra”, simbolizada por el ascenso en el “carro solar”. Mitra señala a su adepto el camino de aquellos que, según Porfirio, “suben a los dioses”. Hacia la identificación con el Ser Universal, con el Sí Mismo. La Memoria de Calíope
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Ver nuestro video sobre el Mitreo o Caverna Iniciática, el lugar donde simbólicamente renace Mitra a través del iniciado mitraico, portador de la llama irradiante del Espíritu, la cual penetra en el cuerpo del toro dando lugar a la Creación





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viernes, 27 de octubre de 2017

ACERCA DEL BUEN Y MAL GOBIERNO

El Buen Gobierno. Ambrogio Lorenzetti. Sala de los Nueve. Palazzo Pubblico de Siena.

Nos encontramos ante dos frescos que nos ilustran acerca del “Buen Gobierno” y del “Mal Gobierno”, y sus efectos sobre la polis, la ciudad, el país o cualquier forma de organización humana.

El autor, Ambrogio Lorenzetti, fue maestro de la Escuela de Siena en el siglo XIV. Estos frescos en realidad exponen una “Filosofía Política” enraizada en el pensamiento de Platón y en sus discípulos a lo largo de la historia, entre ellos los cristianos que se inspiran en dicho pensamiento (incluidos los aristotélicos como Tomás de Aquino), uno de los cuales es Dante, en cuya concepción del gobierno de la polis se inspira precisamente este pintor y humanista, extendiéndose al Renacimiento y otorgando vigor a las ideas fundacionales de la sociedad contemporánea.

Imbuido por las leyes del Equilibrio el “Buen Gobierno", cualquiera sea la forma que adopte, está inspirado en principios emanados de virtudes tales como la Justicia, la Templanza, la Fortaleza, la Magnanimidad, la Prudencia, la Paz y la Caridad. El objetivo principal del buen gobierno es conquistar la Armonía y la Concordia para los ciudadanos, aquellos que conviven en la ciudad, o el país y conforman su tejido social, de donde la palabra “sociable”.


El Mal Gobierno. 

La Tiranía rige el “Mal Gobierno”, guiado por la Avaricia, la Soberbia y la Arrogancia, que dan lugar, entre otros aspectos siniestros, al egoísmo, al embrutecimiento, al miedo y la división entre esos mismos ciudadanos, es decir a la ruptura interna del tejido que conforma la idea misma de ciudad. La Tiranía está representada por una especie de vampiro, a cuyos pies está encadenada la Justicia.

Sobre los resultados del buen gobierno se lee en un letrero sostenido por una figura alada que representa la Seguridad: “Sin miedo, cada persona puede transitar libremente; cada quien puede labrar y cultivar, dado que en esta comunidad se mantiene la seguridad, que despoja el mal de todo poder”.

Sobre los resultados del mal gobierno puede leerse en otro letrero sostenido por la figura del Miedo: “Debido a que cada uno busca su propio bien, en esta ciudad la Justicia está sujeta a la tiranía; en esta ciudad nadie pasa por ningún camino sin temer por su vida, pues hay asaltos fuera y dentro de las puertas de la ciudad”.

Desde luego estos frescos son para meditar en estos tiempos que corremos y que algunos llaman “históricos”. En realidad señalan un momento del ciclo de la humanidad donde las “hordas de Gog y Magog”, las fuerzas de la disolución, han asaltado el gobierno de la ciudad, ensombreciendo el paisaje de sus calles y las almas de sus habitantes. Nos jugamos nuestra civilización, o los restos que quedan de ella, pero que todavía palpitan en el corazón de los hombres y mujeres “de buena voluntad”. Poca broma. Que no sintamos vergüenza de nosotros mismos. La Memoria de Calíope 



domingo, 22 de octubre de 2017

MI NOMBRE ES PHILO SOPHIA

'Amores' obra del humanista alemán Conradus Celtis (1459-1508).
 Grabado de Alberto Durero, 1502. 

En la inscripción superior puede leerse: “Sophia me llaman los griegos, Sapientia los romanos. Los egipcios y caldeos me inventaron, los griegos me escribieron, los romanos me transmitieron, los germanos me ampliaron”. 

En la inscripción inferior: “Lo que tienen el cielo y la tierra, el aire y el agua, lo que hay en las cosas humanas y lo que el Dios ígneo hace en todo el orbe, yo, la filosofía, lo llevo todo en mi pecho”.


Extraído del libro  EL SIMBOLISMO DE LA HISTORIA. Una Perspectiva Hermética de la Tradición de Occidente, de Francisco Ariza (de próxima aparición).
                                                             

miércoles, 6 de septiembre de 2017

MITRA-APOLO-CRISTO

En este video de LA MEMORIA DE CALÍOPE se continúa tratando de Mitra, el Sol Invencible. Entre otros aspectos cosmogónicos y metafísicos presentes en esta deidad, también se destacan sus relaciones con Apolo y Cristo. Todos ellos constituyen de hecho una tríada "luminosa" propia de las tradiciones que han conformado la esencia de nuestra cultura.






lunes, 21 de agosto de 2017

LOS MISTERIOS DE MITRA. SÍMBOLOS Y RITOS DE SU COSMOGONÍA

Orígenes y Simbolismo de Mitra. Sol Invicto 

Texto adaptado de la conversación mantenida por Francisco Ariza y Mª Ángeles Díaz sobre el simbolismo de Mitra. Si la anterior entrada versaba sobre el Mitra Tauróctono, esta trata de la íntima relación del dios con la luz del Sol espiritual y metafísico. Mitra como deidad cosmogónica, y al mismo tiempo un Dios Invicto, vencedor de las tinieblas y el caos de la ignorancia. Mitra como un paradigma de la iniciación a lo sagrado


Joya con la imagen de Mitra

-Entre las deidades venidas de Oriente que Roma, como unidad cultural, acoge en su panteón, Mitra ocupa un lugar relevante.-En efecto, Mitra penetra definitivamente en Roma en el siglo I d.C. al tomar ésta contacto con aquellas culturas, que como la de los partos, eran descendientes de los persas Aqueménidas, contemporáneos de la Grecia clásica, de Roma y de la cultura helenística inaugurada por Alejandro Magno, donde brilló la dinastía de los Ptolomeos y los Seleúcidas. Los Aqueménidas tuvieron monarcas tan destacados como Darío I o Ciro el Grande, fundador de esta dinastía persa.

-El Imperio Parto ocupaba Persia, Mesopotamia y la práctica totalidad del Oriente Próximo. También ciertas regiones del Asia Menor, como Cilicia o Frigia.-Es justamente en estas dos regiones donde más se celebraban los ritos en honor de Mitra. Plutarco, en sus Vidas Paralelas ya nos habla de que en Frigia y Cilicia se celebraban en secreto los misterios de Mitra. También Lactancio Plácido menciona que el culto a este dios pasó de los persas a los frigios y de estos a los romanos.El imperio Parto era fronterizo con el Romano, y esto propiciaría, más allá de sus enfrentamientos y guerras, intercambios culturales muy intensos, que Roma continuaría a su vez con los herederos de los partos, los sasánidas, la última gran manifestación del genio persa antes de la llegada del Islam. Una dinastía de soberanos partos, los Mitrídates, derivaba su nombre precisamente de Mitra. Mitra llegó a ser el dios protector de los reyes partos, revelando así la voluntad de esos monarcas en identificarse con la propia energía civilizadora del dios.

-Los partos continuaban conservando la antigua tradición persa, que incluía la ciencia astral de los sabios caldeos y la magia teúrgica practicada por los magos, palabra que es de origen persa. Los magos eran los encargados de encender el fuego sagrado, imagen radiante de la Divinidad. Zoroastro fue el mítico fundador del mazdeísmo, pero en él debemos ver ante todo una entidad intelectual, como lo fue Thot para los egipcios, o Hermes Trismegisto para el Hermetismo alejandrino.-El mazdeísmo se considera una adaptación de tradiciones aún más antiguas, cuya sabiduría fue recogida por Zoroastro en el Avesta, conjunto de textos sagrados análogo a los Vedas hindúes. En éstos Mitra aparece como un hijo del Sol arquetípico, y compañero de Varuna (el Cielo) en el mantenimiento del orden cósmico. Como su nombre indica el mazdeísmo deriva de Ahura-Mazda, u Ormazd, que significa “el Señor Sabiduría”. Es el equivalente del Zeus griego y del Júpiter romano. Para la cosmogonía mazdea Ormazd es el principio creador del mundo, al que se opone constantemente Ahriman, dios tenebroso, representación de la oscuridad y del caos. En la concepción irania de esos dioses, Ormazd, el principio creador, es considerado superior a Ahriman, el dios destructor, como la luz es superior a las tinieblas y la oscuridad, a las que siempre acaba venciendo.-Vinculada con Ahura-Mazda había otra deidad llamada, el “Buen Pensamiento”, Vohu-Manah, o sea el arquetipo de la Inteligencia cósmica. Vohu-Manah recuerda también al Adi-Manu hindú. Vohu-Manah encarna el Bien en tanto que sinónimo de Perfección, y no puesto en correlación con el mal, simbolizado por Ahriman. En relación a esto que decimos, en un ritual mazdeo el neófito se pregunta si él pertenece a Ormazd o a Arihman, si ha nacido del cielo o de la tierra; y la respuesta es la siguiente:

He venido del mundo celeste, no es en el mundo terrenal donde he comenzado a ser. He sido originalmente manifestado en el estado espiritual, mi estado original no es el estado terrenal. Pertenezco a Ormazd, no a Ahriman”.

-Son precisamente la luz y el fuego los atributos con los que se identificó la civilización romana desde sus orígenes. El altar con el fuego sagrado permanentemente encendido en el centro del hogar romano simbolizaba la energía espiritual del antepasado fundador del linaje familiar. Esta es la razón de que Mitra fuese un dios tan popular entre los romanos, y especialmente entre las legiones, donde se encontraba el mayor número de adeptos a sus misterios.

-Las virtudes del “dios puro de la luz” eran las de la propia Roma: el valor, la solidaridad, la fuerza interior, la lealtad, la fidelidad, la concordia… Por eso mismo, cuando esas virtudes comienzan a palidecer aparece Mitra con la aureola de un dios “salvador”, o “restaurador”, de la esencia de Roma, de tal manera que llegó a ser denominado el “protector y sostén del Imperio”, como antes fue protector de los soberanos partos. A través de Mitra Roma introduce aquellos valores e ideas que se complementaban perfectamente con su visión del mundo. Si se elige a Mitra como protector del imperio es porque esta deidad ya forma parte de la esencia de Roma. No olvidemos que la civilización romana y la persa eran de origen indoeuropeo, y por tanto existía entre ambas una constelación de símbolos, mitos y ritos que eran similares, cuando no idénticos entre sí.

-Y esto debe leerse también recíprocamente, o sea que debido a esa afinidad cultural y espiritual, el culto de Mitra, tal cual era practicado por los persas, asimila a su vez las corrientes filosóficas y mistéricas del mundo grecorromano, especialmente la Cosmogonía hermética y el neoplatonismo, que incluye el pitagorismo, heredero también de los misterios órficos.

-Podríamos ver a los misterios de Mitra como el logro consciente de una síntesis llevada a cabo por los sabios persas, griegos y romanos. Una síntesis que era propia del “espíritu de la época”, y que también respondía a razones de tipo cíclico. La Tradición Hermética, nacida en Alejandría a comienzos de nuestra era, es fruto de una de esas síntesis: la egipcia y la griega, presente en los misterios mitraicos. Ellos fueron el resultado de un verdadero entendimiento entre Oriente y Occidente.

-Así es, en efecto. Quisiéramos acabar con estas palabras sobre Mitra que aparecen en Introducción a la Ciencia Sagrada. Programa Agartha, de Federico González y colaboradores. Nos parece que resumen lo que hemos dicho sobre la naturaleza de este dios luminoso. Dice así:

En un antiguo himno iranio se dice que Mitra está siempre despierto y vigilante, observando cuidadosamente todas las cosas. Acude a la llamada de los débiles, y su poder es empleado siempre a favor del género humano. Mitra es, en efecto, el amigo y protector de los hombres, el que les infunde las virtudes heroicas: el valor, la fuerza interior, la lealtad, la fraternidad, y como deidad intermediaria entre el mundo superior y el inferior, es también (al igual que Hermes) el guía que los conduce en su ascenso hacia el origen a través de las esferas planetarias”.

-Ormazd y Ahriman emanan en realidad de Zervane Akerene, el “Tiempo sin Límite”, o el “Tiempo Eterno”, que está simbolizado por una entidad alada a lo largo de cuyo cuerpo se enrosca la serpiente cósmica. Las espirales serpentinas indican los ciclos del tiempo, nacidos y absorbidos perennemente en el “cuerpo” de Zervane Akerene. 

-Lo que distingue a Ormazd de Ahriman es precisamente esto: que mientras que el primero es el principio que nos otorga la posibilidad de liberarnos de esos ciclos y de concebir el “tiempo como un retorno a nuestro origen eterno”, es decir al Principio Inmanifestado, el segundo, por el contrario, nos niega esa posibilidad al desconocer la naturaleza esencialmente liberadora del tiempo, cuando este se vive como una imagen móvil de la eternidad, en palabras de Platón. 

-Por consiguiente, es de Ormazd, el principio creador, de donde emanan Mitra y otras divinidades celestes y solares, portadores de la luz y del fuego purificador. Son ellas las que en realidad combaten contra las potencias que propagan el caos y la oscuridad en el mundo.

-Pero Mitra, por encima de esos aspectos guerreros, es señalado expresamente como el “genio puro de la luz”. Mitra encarna la pureza del espíritu luminoso, la luz contenida en la luz podría decirse, y esta será la característica que lo definirá por encima de cualquier otra.

-Mitra y el Sol son una sola entidad. Así aparece en su iconografía y en la propia raíz de su nombre, mir, que quiere decir “sol”. Mitra también significa “lluvia”, al igual que Metatron, el “ángel de la Faz”  de la Cábala, pero una lluvia que no es sino descenso vivificador de las influencias emanadas del Sol espiritual. Mitra es en sí mismo ese Sol manifestándose en el mundo del hombre, y es en este sentido que se le ha identificado también con Cristo y con Apolo. Ante su potencia luminosa nada puede Ahriman o cualquier otra entidad que pretenda oponerse al orden interno y sagrado del mundo.

-El emperador Juliano, iniciado en los misterios de Mitra por el filósofo Máximo de Éfeso, se dirige a Mitra en estos términos:

“Este Sol que el género humano contempla y honra desde toda la eternidad, y cuyo culto hace su felicidad, es la imagen viva, animada, razonable y bienhechora del Padre Inteligible”.

-Mitra es un dios invencible. No ha podido ser vencido, y en la encarnación de su energía, de sus ideas-fuerza, es que se hace posible la “salida” hacia los estados superiores y metafísicos. “Sol invicto” era llamado entre los romanos. Dies natalis Solis invicti Mitra. Vencedor de las tinieblas, era aclamado cada 25 de diciembre, día de su nacimiento y del solsticio de invierno ("la puerta de los dioses"), en el que también nace Cristo. El Cristianismo absorbe muchas ideas de la tradición mitraica.




-Un mito vinculado al proceso de iniciación a sus misterios relata que Mitra es un dios “nacido de la piedra” (petrogenos Mitra). Él nace al borde de las aguas de un río, que es la imagen del fluir incesante del “río de la vida”, lo que los hindúes denominan el samsara. La piedra de la que nace Mitra es, por el contrario, la imagen de lo inmutable y un símbolo por tanto del Eje del Mundo.


-La “piedra genésica”, generadora, es en realidad un mito universal, y en muchas culturas ésta ha simbolizado muchas veces al propio firmamento, al cielo. Como estamos viendo, en la cosmogonía de Mitra esto también es así, pero en el contexto de la realización de sus misterios, que tienen mucho de alquímicos, la piedra genésica está representando sobre todo la “materia prima” y virginal, en la que ha de convertirse el neófito para lograr su regeneración psíquica y espiritual. Mitra, al nacer, trae consigo la espada y una antorcha encendida, símbolos claramente axiales de la rectitud y la potencia iluminadora del Espíritu, características propias de un dios civilizador e iniciador en los secretos del cosmos y del hombre; dos símbolos -el del “eje vertical” y la “luz”-, en torno a los cuales se articulan los misterios de esta deidad luminosa, amiga de los hombres, al igual que Hermes, con el que guarda tantas similitudes.


-Son precisamente la luz y el fuego los atributos con los que se identificó la civilización romana desde sus orígenes. El altar con el fuego sagrado permanentemente encendido en el centro del hogar romano simbolizaba la energía espiritual del antepasado fundador del linaje familiar. Esta es la razón de que Mitra fuese un dios tan popular entre los romanos, y especialmente entre las legiones, donde se encontraba el mayor número de adeptos a sus misterios.

-Las virtudes del “dios puro de la luz” eran las de la propia Roma: el valor, la solidaridad, la fuerza interior, la lealtad, la fidelidad, la concordia… Por eso mismo, cuando esas virtudes comienzan a palidecer aparece Mitra con la aureola de un dios “salvador”, o “restaurador”, de la esencia de Roma, de tal manera que llegó a ser denominado el “protector y sostén del Imperio”, como antes fue protector de los soberanos partos.
A través de Mitra Roma introduce aquellos valores e ideas que se complementaban perfectamente con su visión del mundo. Si se elige a Mitra como protector del imperio es porque esta deidad ya forma parte de la esencia de Roma. No olvidemos que la civilización romana y la persa eran de origen indoeuropeo, y por tanto existía entre ambas una constelación de símbolos, mitos y ritos que eran similares, cuando no idénticos entre sí.

-Y esto debe leerse también recíprocamente, o sea que debido a esa afinidad cultural y espiritual, el culto de Mitra, tal cual era practicado por los persas, asimila a su vez las corrientes filosóficas y mistéricas del mundo grecorromano, especialmente la Cosmogonía hermética y el neoplatonismo, que incluye el pitagorismo, heredero también de los misterios órficos.

-Podríamos ver a los misterios de Mitra como el logro consciente de una síntesis llevada a cabo por los sabios persas, griegos y romanos. Una síntesis que era propia del “espíritu de la época”, y que también respondía a razones de tipo cíclico. La Tradición Hermética, nacida en Alejandría a comienzos de nuestra era, es fruto de una de esas síntesis: la egipcia y la griega, presente en los misterios mitraicos. Ellos fueron el resultado de un verdadero entendimiento entre Oriente y Occidente.


-Así es, en efecto. Quisiéramos acabar con estas palabras sobre Mitra que aparecen en Introducción a la Ciencia Sagrada. Programa Agartha, de Federico González y colaboradores. Nos parece que resumen lo que hemos dicho sobre la naturaleza de este dios luminoso. 

Dice así:
En un antiguo himno iranio se dice que Mitra está siempre despierto y vigilante, observando cuidadosamente todas las cosas. Acude a la llamada de los débiles, y su poder es empleado siempre a favor del género humano. Mitra es, en efecto, el amigo y protector de los hombres, el que les infunde las virtudes heroicas: el valor, la fuerza interior, la lealtad, la fraternidad, y como deidad intermediaria entre el mundo superior y el inferior, es también (al igual que Hermes) el guía que los conduce en su ascenso hacia el origen a través de las esferas planetarias”.

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lunes, 7 de agosto de 2017

El Oriente de los Mapuches. Sobre los ciclos y la geografía simbólica


Mª Ángeles Díaz: Hoy pensaba en eso que hablábamos ayer... 

Francisco Ariza: Sí, todo eso está relacionado con los ciclos. El ciclo más grande, el ciclo de ciclos, se llama Kalpa en la tradición hindú. El Kalpa es el ciclo de un mundo, y cuando ese ciclo finaliza se produce la disolución de todo ese mundo, hasta que en un momento dado aparece otro Kalpa, y así de manera indefinida. Es una manera simbólica de describir la perennidad del tiempo.

El Kalpa está constituido a su vez de 14 Manvantaras, y cada uno es el ciclo completo de una humanidad. El Kalpa se representa como un  círculo dividido en 14 divisiones que son los 14 Manvantaras de ese Kalpa.

Bueno, pues nosotros estamos en el séptimo Manvantaras. O sea que nuestra humanidad es la séptima desde el comienzo del Kalpa, lo que significa que antes que nosotros han habido otras seis humanidades, y cada una de ellas ha vivido en una tierra diferente a la actual.
Eso significa que hay otras siete humanidades como otras 7 posibilidades más hasta completar el Kalpa. Es una cosa increíble!

Mª A. Sí, como aquello que dice San Juan en el Apocalipsis: “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva” o sea que  cada nuevo cielo tiene un color diferente. 

Fco. Guénon nos recuerda que en la tradición hindú se dice que el color azul de la atmósfera es producido por la reflexión de la luz sobre una de las caras del monte Meru, que es el Eje del Mundo. Si nuestro cielo es azul es por este motivo, porque nuestro mundo mira hacia la cara del Meru que refleja el color azul.

Pero claro, todo esto ¿qué quiere decir? En realidad esta es la luz de la Inteligencia manifestándose a través de los siete colores del arco iris, el blanco incluido, que es el color central, pues todos los demás provienen de él. Por eso mismo es muy probable que la luz del cielo del primer Manvantara fuese blanca

Tu imagínate una atmósfera donde la luz fuera blanca, o sea un cielo blanco ¿Cómo sería esa humanidad? Un cielo rojo, en fin un cielo verde… Claro todo eso se corresponde con un tipo de humanidad también.

Mª A. Y la idea que tienen los mapuches acerca de que ellos proceden del Azul como un lugar ¿cómo crees que está relacionado con todo esto?

Fco. Sí, yo creo que está relacionado, porque el azul también es un lugar. Ahora que decimos esto… Precisamente en algunas tradiciones se menciona una “ciudad azul”, o sea la “Ciudad Celeste”, En la tradición hebrea se habla de una ciudad misteriosa llamada Luz, y la describen de color azul. Se trata del centro del mundo. El paraíso es eso: el centro del mundo, y el paraíso como sabes esta en Oriente.  Los lugares en la Geografía Sagrada son estados, estados de la conciencia, estados espirituales… entonces hay toda una mitología que explica el origen celeste de ese pueblo, de esa tradición… Los mapuches proceden del país del Azul. Pregúntales a ellos que es el azul. Como describen ellos ese país.


Zafiro


Mª A. Dicen que está en Oriente y que es allí dónde está ese color, que en efecto es un lugar.

Fco. Claro, el Oriente es el Paraíso, y también donde nace el sol. El Oriente de los Mapuches, bueno pues es el Oriente… para ellos el Oriente es por donde sale el sol, para nosotros el Oriente es por donde sale el sol, para todos los pueblos el oriente es por donde sale el sol. Entonces claro el origen de todos los pueblos es ese…, y ellos tienen sus mitos y sus imágenes y símbolos. Pues las imágenes fundamentales son las mismas en todos los pueblos, los símbolos fundamentales, son los mismos en esencia, están describiendo una misma realidad, la de la Cosmogonía Perenne.
Ahora bien, el lenguaje utilizado, las formas de expresión, son distintas. El alma de los pueblos, por utilizar una expresión de ciertos filósofos de la historia…  De ahí derivó todo un nacionalismo… Pero en otro contexto se sabe lo que quiere decir el alma de los pueblos, ¿no?
Mª A. Claro, su idiosincrasia. Su particularidad, pero que está integrada… Es como aquella rosa de Bohemia donde son todos los pétalos los que conforman la rosa… sino no hay rosa.

Fco. Todo esto forma parte de la Historia y la Geografía simbólicas, que tienen que ver  con el conocimiento del alma del mundo y por tanto del alma humana. Conocer la Historia y la Geografía es conocer la cosmogonía, es lo mismo.

Mª A. Efectivamente…

Fco. Todos los estudios que uno hace van siendo incorporados de alguna manera; eso queda grabado, claro no grabado como si fuera un disco que siempre repite las mismas cosas; eso está en movimiento, en la memoria de uno… y en su imaginario… Es que el propio Cosmos es una imagen del Ser Universal, una imagen móvil, viva, orgánica, descrita de mil maneras, entre ellas las formas animales… Describir el Cosmos como una tortuga, como hacían los antiguos chinos. ¿no?, 

Mª A. O como los Mayas que tenían entre sus deidades más importantes a un cocodrilo, el dios Itzamná

Fco. O los propios mapuches que hablan de dos serpientes míticas en su relato sobre la creación del mundo.


Diferentes modelos tradicionales de la simbólica de la cosmogonía Mapuche

             
Este video, 'El Oriente de los Mapuche", surgió de manera totalmente espontánea. Un diálogo sobre la luz, que se hizo manifiesta, como un gesto sereno y gratuito, como la "presencia" de lo intangible. Y que queremos compartir.